Geopolitica Petrolera

La geopolítica petrolera está íntimamente vinculada a la percepción del pico petrolero por las grandes potencias, lo que incluye la conciencia de los límites geológicos del recurso. Durante el siglo XX, las motivaciones fueron diferentes, teniendo en cuenta la naturaleza política de las dos primeras crisis energéticas.

En cierto modo, el tema es crucial ya que a la vez internacional y multinacional:

  • Es inherente a las relaciones internacionales desde que los esfuerzos de prospección llevados durante los finales del siglo XIX revelaron yacimientos maravillosos en Oriente Medio.
  • La economía mundial (cinco compañías petroleras figuran entre el top 10 a nivel mundial, está atada en lo sucesivo a la suerte de las compañías multinacionales que colocaron sus intereses que concernían al oro negro en competencia.

Teniendo en cuenta la importancia de los objetivos, la reactivación de El Gran Juego regional no escapa de la elaboración de teorías de complot que concierne al maquiavelismo probado o no, de los actores internacionales encargados del aprovisionamiento petrolero.

El petróleo es, por el momento, el motor del desarrollo de la economía mundial. No sólo es uno de los principales elementos de referencia para planificar la política económica de un país, sino el elemento principal para diagnosticar la salud del sistema económico capitalista tal y como hoy lo conocemos.

Imagen alusiva a las guerras provocadas por petróleo

Los objetivos

Para cualquier país del mundo, el pico petrolero deja la perspectiva de una disminución del mismo en el futuro, directamente impactando en su independencia energética. Esto subraya los temas siguientes: el acceso a los campos petrolíferos de Oriente Medio y la construcción de oleoductos y de gasoductos, el transporte petrolero.

Mapa del año 2000 hecho por el USGS de las áreas petroleras mundiales, afuera de la producción doméstica de Estados Unidos.
– Los colores más oscuros indican las reservas más importantes.
Todos los hidrocarburos están mezclados.

Percepción de las reservas de petróleo en 2005 ; El Gran Juego geoestratégico ejerce influencia sobre la zona roja.

El control de yacimientos

El petróleo es un dato ampliamente tomado en consideración por los estrategas geopolíticos. En efecto, la dependencia de los países hacia este producto es tal que una dificultad de aprovisionamiento (costo, disminución de la producción) puede en sí justificar un conflicto. Por otra parte, una guerra que rompa el aprovisionamiento de petróleo puede forzar la implicación de potencias extranjeras, que habrían quedado en un papel neutro en un primer momento. Por otro lado, el aprovisionamiento de petróleo de los beligerantes está muchas veces influido en la variedad de las armas, como sucedió durante ambas guerras mundiales.

  • Las dificultades de transporte vinculadas al gas confinan este hidrocarburo a consideraciones de geostrategias locales.
  • El aumento en el consumo de petróleo de China confirma la llegada del último actor entre los participantes ya conocidos por El Gran Juego reactivado sobre los conjuntos geográficos de Oriente Medio y Asia Central dónde se encuentra el yacimiento de Bakú.
  • Los objetivos no se restringen únicamente a Oriente Medio, la península de Bakassi que ha sido cedida por caracas y lisboa al final de un fallo por un territorio disputado, es subrayada por la presencia de no menos de ocho compañías petroleras que ha asegurado la prospección mar adentro.

El Control de estrechos

La geoestrategia de estrechos por los cuales pasan los petroleros constituye el segundo objetivo, el del transporte petrolero.

El Estrecho de Ormuz : punto geostratégico de tensión entre Irán, Omán (península de Musandam) y Emiratos Árabes Unidos.

El estrecho de Ormuz está a la vez en la zona de influencia de Irán como en la de los países de la península arabe, para lo cual Estados Unidos delegó una flota que fondeó sin interrupción en el Golfo Pérsico, la 5ª de la Armada. La tensión es tan palpable que incluso los islotes que bordean el estrecho son objeto de conflictos de integridad territorial.

Los suministros de Occidente dependen muy ampliamente del Canal de Suez; los de América del Canal de Panamá.

Finalmente los de Japón y de China pasan por el Estrecho de Malaca, esa vía marítima es aún poco segura, ya que estas aguas están entre las últimas del globo donde se practica la piratería. Respondiendo a sus necesidades, China procuró (a finales de 2006) un contrato con el gobierno de Tailandia para hacer pasar su petróleo por vía terrestre y evitar el paso por el estrecho.

Por otro lado, este estrecho desemboca en el mar de China meridional, y un conflicto territorial implicaría a seis vecinos para el acceso a los recursos naturales (el petróleo forma parte de estos intereses).

La seguridad del suministro

Número de países que disponen de reservas estratégicas de petróleo y\o de productos refinados, para subvenir a las necesidades de sus fuerzas armadas en caso de conflicto.

Desde que en 1908 se descubriese el primer yacimiento importante de petróleo en Irán, los países desarrollados, especialmente los EEUU, consideraron estratégicamente importante la creación de estados que fuesen leales y, al mismo tiempo, deudores en esa zona del mundo. Así, en 1922 se apoya la creación de Arabia Saudita y en 1961 se reconoce a Kuwait (que hasta ese momento había sido una provincia iraquí). Pero lo más importante viene después. La radicalización del Baas iraquí –que había derrocado a la monarquía con un golpe militar en 1963- tras la llegada de Sadam Husein al poder y su alianza con la Unión Soviética sembró la alarma de las potencias occidentales y en menos de cuatro meses (desde el 15 de agosto al 2 de diciembre de 1971) se reconoció a otros tres nuevos estados en la zona: Bahrein, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. En otras palabras: donde había petróleo se puso un emir o un rey y se reconoció a un país.

Pero los nuevos estados, conscientes de su poder, desatan la primera crisis del petróleo en 1973 y es en ese momento cuando se inician una serie de estudios sobre las reservas conocidas, dónde podría haber nuevos yacimientos y cuánto tiempo puede durar este combustible fósil que, como tal, es perecedero. Como consecuencia de estos estudios se considera hoy que hay reservas suficientes para garantizar la producción al mismo nivel que ahora, o incluso algo superior, durante 50 años aproximadamente. Por lo tanto, se puede decir que el petróleo es un recurso estratégico a medio y largo plazo.

Se da la circunstancia que las reservas que se conocen están, en sus dos terceras partes, en Oriente Medio. Según los datos del Stadistical Review of World Energy del año 2006, el último publicado por ahora, de unas reservas totales de 1’2 billones de barriles de petróleo Oriente Medio cuenta con el 61’9% y son dos países, Arabia Saudita e Irán, los que encabezan en ranking con el 22% y 11’5% de esas reservas, respectivamente. Es decir, que son dos países quienes poseen un tercio de las reservas mundiales de petróleo. Un dato que nos puede ayudar a comprender no sólo la importancia de conflictos como el de Irak, sino las amenazas que se vienen vertiendo contra Irán.

Por el contrario, en todo el continente americano (norte y sur) las reservas probadas suponen sólo el 13’6% del total del planeta y de esa cantidad las tres cuartas partes se encuentran en Venezuela. Y por lo que respecta a Europa (especialmente Rusia y su zona asiática) el porcentaje se sitúa en el 11’7%.

Con estas cifras a nadie puede extrañar que Oriente Medio sea, desde la década de 1980, una zona de intervención imperialista. Quien diseñó esta estrategia es el hombre que hoy aparece como adalid de la paz en el mundo, el ex presidente estadounidense James Carter, curiosamente, Premio Nobel de la Paz. La excusa fue el triunfo de la revolución islámica en Irán, en 1979, que derrocó al régimen corrupto y brutal del Sha, un hombre que había sido calificado como “un pequeño imperialista local” y que contaba con el aval de occidente. Es algo que dice Cyrus Vance, quien fuese Secretario de Estado de EEUU (Ministro de Asuntos Exteriores) con Carter, en sus memorias: “Dentro de la nueva estrategia militar de los Estados Unidos, que se basaba en la experiencia de la derrota en Vietnam, los gobiernos de Nixon y Ford y con el apoyo de Kissinger insistieron en que el Sha de Irán garantizara la estabilidad y gobernabilidad en la región”.

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